Argentina.- La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner comenzó este martes a cumplir una pena de seis años de prisión por delitos de corrupción, en medio de un clima político altamente polarizado en el país.
El juez Jorge Gorini, del Tribunal Oral Federal N.º 2, le notificó a través de videollamada que cumplirá la condena bajo arresto domiciliario, medida solicitada por su defensa y aceptada por el tribunal. La exmandataria permanecerá en su residencia del barrio Constitución, en Buenos Aires.
La decisión judicial se aparta de lo planteado por los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, quienes habían solicitado que la pena se cumpliera en un centro penitenciario común, en el marco de la causa conocida como «Vialidad».
Tras conocerse el fallo, su abogado Gregorio Dalbón expresó que se trató de una victoria del derecho y del pueblo, considerando que se hizo justicia pese a lo que definió como una “causa armada”. En sus redes sociales, afirmó que “nadie debe ser sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni siquiera en el cumplimiento de una sentencia injusta”.
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Condiciones del arresto
El juez estableció una serie de normas de conducta para la exmandataria, entre ellas, evitar conductas que alteren la convivencia vecinal, el uso de tobillera electrónica, salidas restringidas por causas justificadas y controladas por el juzgado, y la entrega de un listado de personas autorizadas a ingresar a su domicilio.
Durante los últimos días, su domicilio se ha transformado en un punto de concentración de militantes peronistas que expresan su respaldo a la exlíder con cánticos, banderas y vigilia permanente. Esta situación motivó también la imposición de las reglas de convivencia.
Movilización en marcha
Aunque se había previsto que Fernández se presentara este miércoles en los tribunales de Comodoro Py para formalizar la notificación, el juez Gorini optó por informarla anticipadamente de manera remota. Sin embargo, las organizaciones peronistas mantienen la convocatoria a una marcha masiva, inicialmente organizada para acompañarla al juzgado, como señal de apoyo y protesta contra lo que consideran una proscripción política.
Una condena sin precedentes
La condena a prisión marca un hecho inédito en la historia argentina: es la primera vez que una expresidenta cumple una sentencia firme. La situación se vuelve aún más significativa por su peso político actual y su condición de figura central de la oposición.
La condena incluye la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, lo que impide su participación en las próximas elecciones legislativas. Fernández de Kirchner ha sostenido desde el inicio del proceso que el objetivo del juicio fue apartarla de la vida política.
Con una trayectoria de más de tres décadas en cargos electivos, la detención representa un giro trascendental para quien fue diputada, senadora, presidenta, vicepresidenta y primera dama durante el gobierno de Néstor Kirchner, aunque sin asumir un rol ceremonial tradicional.
Además de perder su libertad ambulatoria, deberá dejar la presidencia del Partido Justicialista, que encabezaba desde diciembre pasado, en cumplimiento de la sentencia que le impide dirigir organizaciones políticas.
Con información de RT Actualidad.
























